Hace unos pocos días me reuní con un buen amigo y me mostró el trabajo fotográfico de paisaje natural que ha venido realizando en estos últimos meses por nuestros campos y cumbres, un trabajo de una calidad expléndida, donde mostraba su gran habilidad y un perfecto dominio para la fotografía nocturna.

La verdad me dejó muy satisfecho, en ese momento le confesé que hacía ya un tiempo que deseaba hacer fotografías con la Vía Láctea como protagonista, pero que ni había conseguido el tiempo ni estaba muy seguro de como conseguir dichas fotos, me dijo que lo investigaría y al día siguiente, cumpliendo su palabra nos volvimos a encontrar y me mostró algunas fotos que realizó por la noche. Demás está decir que los resultados fueron fantásticos y que me dejó con el gusanillo dentro del cuerpo.

No fué hasta este fin de semana, que gracias a la invitación que otro buen amigo me hizo para quedarme en la cumbre en su autocaravana por un par de días con sus respectivas noches. Una experiencia estupenda que me sirvió, entre otras cosas, para desconectar por completo del mundo y, como no, para probar suerte con la fotografía nocturna.