“El universo conspira para que seamos felices”, eso no es sólo una frase bonita sino una realidad constante y palpable, gracias a la cual me fue posible conjugar tres de mis mayores pasiones en la vida en el breve espacio de tiempo que compartí con Moises y su familia la mañana que hicimos estas fotografías: la primera es fotografiar, la segunda es estar cerca del mar y la tercera es el poder trabajar con niños con un espíritu y energía desbordante.

Es una hermosa experiencia el poder formar parte de un momento tan importante para un niño y más aún el tener la responsabilidad de seleccionar y capturar para siempre en milésimas de segundos las imágenes que él y su familia compartirán y recordarán, cada foto es un catalizador que les permitirá evocar las emociones que vivieron en esos días.

Nuevamente les animo a que compartan sus comentarios e impresiones. ¡Gracias a todos!